Para algunas filosofías orientales con una sabiduría milenaria, no sólo somos un cuerpo físico, sino que a través nuestro fluye una energía vital que denominan Chi o Ki.

Nuestro estilo de vida actual, caracterizado por el exceso de actividad, sobre todo mental, influye en todo nuestro cuerpo y en nuestra vitalidad y capacidad de recuperación.

Las tensiones son inevitables pero debemos ser conscientes de que afectan al movimiento y flujo natural de todo nuestro organismo desde lo más sutil (pensamientos y emociones), hasta lo más interno (órganos) y externo (músculos).

Igual que los músculos se contracturan, los órganos también se tensan y no funcionan a pleno rendimiento. Lo mismo ocurre con la capacidad de regeneración celular y de los tejidos, que disminuye cuando vivimos en un estado de alerta, cansancio, preocupación o estrés .

Es decir, pasamos del equilibrio que es sinónimo de salud, al desequilibrio, que nos resta calidad de vida.

La Reflexología Podal y el Shiatsu, son las técnicas que realizo y actúan directamente sobre nuestros órganos y nuestra energía vital. Es la manera en que podemos dar un masaje y un cuidado a nuestro plano más interno, no sólo a nuestros músculos. De hecho, nuestro plano más profundo y sutil es lo que da origen al plano más superficial, con lo que es maravilloso poder acceder a la causa para modificar el efecto.

Estos masajes siguen vigentes desde hace milenios porque te renuevan por dentro y tu mirada hacia el mundo cambia. Estimulan la eliminación de toxinas, ayudan a reestablecer el flujo de energía para darnos vitalidad y activa la capacidad de autocuración natural que poseemos.

Además, se alcanza un nivel de relajación tan profunda que nos recuerda nuestra esencia, nuestra paz interior que casi hemos olvidado y que está en nosotros de manera natural.

Estos masajes calman la mente y el cuerpo empieza a funcionar mejor. Disminuyen los dolores, nuestro sueño es reparador, nuestra mente está más enfocada en lo que nos interesa y tenemos más vitalidad.

Esto se consigue cuando de manera frecuente (1 vez cada 7, 15 o 21 días, dependiendo del caso) se reciben estos masajes.

Estas técnicas se basan en que la presión y estimulación de ciertos puntos y zonas del cuerpo actúan directamente en nuestro organismo interno y en nuestra energía, proporcionando equilibrio a nivel mental, emocional y físico.

Cuando logramos reconocer que nuestro cuerpo es como un instrumento musical, le estaremos dando el valor que merece y es cuando trataremos de mantenerlo afinado para que nos responda con la mejor melodía.