El Shiatsu es una maravillosa técnica de masaje japonés cuyo objetivo es el mantenimiento y mejora de la salud. Se aplican presiones con los pulgares y con las palmas de las manos sobre determinados puntos de todo el cuerpo, activando así su capacidad natural de autocuración. Cabe destacar que la persona permanece con ropa cómoda para recibir el masaje.

 

 

El origen primitivo del Shiatsu se remonta al acto inconsciente del ser humano de frotar o presionar con las manos nuestro cuerpo cuando sentimos algún tipo de flojedad, entumecimiento o dolor.

Las terapias orientales realizadas con las manos equilibran el organismo, mantienen la capacidad de autodefensa y hace mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En el dicho popular «es mejor prevenir que curar» su coherencia radica en que la naturaleza del sistema de autodefensa del cuerpo tiene la capacidad innata de autocuración. Y ésta utiliza el dolor como señal de alarma para avisarnos de que algo no funciona correctamente, de modo que podamos prevenir el mal a tiempo.

Cada persona tiene un umbral de dolor y sensibilidad diferentes, cuando se sobrepasa, salta la alarma y el cuerpo lo somatiza, lo recibe como un mensaje de dolor.

Con el paso de los años, las malas posturas, el estrés y el cansancio hacen que esa capacidad innata de recuperación sea más lenta.

La tendencia general ante el dolor es el uso de medicamentos que eliminan el síntoma rápidamente. Pero hay que evitar la confusión; la causa sigue ahí aunque no sintamos dolor. Los mecanismos de dolor e inflamación son los que utiliza el organismo para autocurarse. Cuando una zona está inflamada y tomamos antiinflamatorios, lo que estamos haciendo es interrumpir el proceso de regeneración que pone en funcionamiento nuestro propio organismo, digamos que los tejidos son reparados pero no regenerados, lo que afecta a la calidad y durabilidad de los mismos.

Este masaje no se centra en la enfermedad, aunque se plantea según el síntoma y dolor que presente el paciente. El objetivo principal es equilibrar el cuerpo y aumentar las defensas. Es el propio cuerpo a través de los estímulos (la presión) el que va equilibrándose y ganando salud, manteniendo así el cuerpo joven, flexible y con las defensas elevadas para hacer frente a cualquier enfermedad.